lunes, 6 de abril de 2026

Poema de cuna

 Un canto contarte, un cuento te canto

Con sol consolar mi pesar, tu llanto

Sana que sana, suena que suena

Cae suave una risa, una lágrima vuela.

Otro abrazo de algodón, un besito cosquillero

Que nos saque de la cuna y nos lleve de paseo

A volar entre colores, con palomas y chicharras

Sembrar calma paso a paso desde los pies hasta el cielo.

Que nos preste su sombrero algún hongo veraniego

Para andar por la vereda de la mano y sin apuro

Nombraremos cada cosa que te guste y que te asombre

Mientras para mí el milagro es admirar tu ser tan puro.

Cuando me suelte los dedos, pediré como deseo

Que le duren la inocencia, la salud y la alegría

Que sepa creer, que sepa soñar, que sepa abrirse al juego para caminar

A la vida, listos, ¡ya!

Mi pequeño mundo entero.


Un parpadeo

 Despertar con el roce de tu aroma

Y una manito tan ajena a vos todavía tendido

con medio cuerpo sobre el mío

Y mi pierna bajo tu pierna bajo la mía.

Sonreír mil veces a pesar de haber

descansado mal y poco, felizmente torcida

pero bien acompañada por el resto de la vida.

Levantarnos a tu orden, siempre a upa porque aún puedo

Cantar en jitanjáforas y bailar, bailar

al son de las botellas que robaste a la abuela

y elegiste hacer rebotar en el suelo.

Contar todo lo que veas, cuato, tino, nee, dos

Elegir siempre buñuelos de banana y avena

Prometo regalarte, si me tocan, pasas de uvas

Besarte, apapacharte tanto, tanto como pueda.

Aprovechemos la plaza un ratito, ahora

Mientras el barrio duerme la siesta

Perdoname el tobogán, el miedo, es tan alto, lo siento, me cuesta soltarte

(Esa palabra me asusta en cualquier contexto).

Verte correr agarrando mi mano

Tan fuerte como tus ganas de ir tras los niños que están llegando

Pero son grandes y de todas maneras el cielo

Anuncia la hora de refugiarse adentro.

Volver al tierno roce del viento en mi vientre

A tu mano entre mis pezones todavía húmedos

Como tu boca que antes de alejarse, me muerde.

Instante en que el placer toca su polo opuesto en un parpadeo y todo se detiene.

Quién adivinaría semejante calma mientras parece gritar la lluvia

Y pensar que casi me alegra que la tormenta sea solo afuera

Y así, volver a la cama y ser manta, ser arrullo y nido,

Y saber que no existe mejor lugar en el mundo

Y sentir que la vida tiene, al fin, sentido.


Hecho con amor

 A veces la trama puede sonar tan repetitivamente cambiante

Contradictoriamente gris flúor

Un arcoíris incoloro, una efervescente calma

La urdimbre se teje con hilos de costumbre y magia.

Intento entonces bordar el relato con tu risa, tus hoyuelos

retazos de cosquilla entre marañas

Hilo palabras que rimen con el milagro de tu existencia

Trenzo con tu inocencia los flecos de mi alma.

Tuve que aprender a tejer flores en los puntos suspensivos

A salirme del contorno de la urgencia, con crayones

Desatar mil nudos entre los recuerdos y, con ellos

ovillar nuevas canciones.

Así y todo busco darte la mejor de mis versiones

Con hilachas, lentejuelas

Verso y besos de botones.

Bien quisiera que no falte demasiado

 para que mi devoción sea evidente

Que este amor que brota así, tejido a mano

 te cobije y acompañe eternamente.


Puerto seguro

 Si un deseo solo se me concediera

Por tan dadivoso aflorar, pediría

En afable reciprocidad, sobre tu rostro

la perenne caricia de la vida.

Si las suelas donde supiste acunarte hablaran

Con perfume tildarían tu memoria

Como tiñen de colores los recodos

Donde el eco de tu voz posó su sombra.

Como cálido regazo en los inviernos

Son tus ojos que cobijan mil olvidos

A tu puerto migraré sin miedo alguno

Cuando el único remedio –adentro- sea el exilio.


Naufragio


Otra luna llena de delirios y vaivenes

Intento avanzar, pero me hundo

Y en lo profundo vuelvo a sentirme a salvo.

Sin timón, sin rumbo, sin nada que me ancle

tu hoguera no es más que un vil recuerdo distante

De patrones inconclusos

De silencios menguantes, de abstinencias

Madrugada sin sobornos

Sin tu piel exigiéndome certezas.

Naufrago a orillas de un adiós ni siquiera prohibido

Alguien se comió las migas, o se habrán volado

Y no sé hacia dónde ir para volver a mí misma

Ni si quiero hacerlo

tengo el pulso encogido y el deseo empolvado.

Hace tanto ya de mi partida

Que los trozos aprendieron a quererse

Pero aun guardo esperanzas de que un faro

Se divise entre la bruma y

La tierra me afirme entre sus brazos.


Espejismo

 Dicen que todo es reflejo

Como es arriba, afuera es

Arde en mí el eco de un interrogante eterno

Veo, veo, ¿qué ves?

Seré yo quien se nubla, quien se atormenta

O será la lluvia quien me ve caer

Seré tal vez la consigna, la noble incógnita

A quien lee el libro abierto, también

Seré la elegía o el canto errante

Seré el puño erguido o seré el puñal

Seré la impotencia o el desenfreno

Seré quien se gira para no ver

La plaza mareada, la motosierra

El muro añejado en que estampan repudio

El monte violado, lo enfermo del río

El morbo en la risa del jefe de turno.

El derecho ignorado, el deber torcido

El plato asustado, la oveja que apuesta

Al lobo que afirma o, tal vez, advierte

Que va a terminar con la indigencia.

El lapacho ingenuo decorando el barrio

La doña de abajo, sin vida y memoria

El néctar que nutre al niño dormido

o acaso otro grito vacío en la historia.


Otro abrazo pendiente

 Tengo que intentarlo un día de sol

En que lo hayas besado tanto

Que yo haya sentido a través de su risa

Que me amabas también un poco.

Una mañana serena, de termo vaciado

De comida lista frizada, de postre de yapa

De barrio en silencio, de siesta en horario.

Pero no hoy, que el gris se escurre por las esquinas

Y que todo te parece mal y roto y húmedo

Sobre todo yo, y nada es suficiente

Para que el espacio te abrume menos.

Quisiera tanto vendarte la herida

Que ató los brazos que no te alcanzaron

Para que me alcancen a mí

Pero que sí llegaron hasta él

De donde me cuelgo con todas mis fuerzas

Y, aunque lo sostengo, es él quien me mantiene en pie.

Rezo por que un día nuestras manos resbalen de su punto límite y se extiendan

más allá del punto límite, su nombre,

Y se deshaga ese vacío que supimos cultivar

Y decorar con disimulo en cada fiesta.


Perdida

 Buceo abstraída el laberinto de cristal

En cada arista un nuevo túnel

Que me absorbe y me somete

Al sensual encantamiento

Acaricio por inercia el muro estriado

Bañado en titulares que curiosamente oscilan

Del terror al auto ayuda

De una cara conocida

A un eslogan desbordante de mentiras

Un embudo a ningún lado

Mas persigo las migajas con hambruna

Los tentáculos son míos

Cómo suelto este artilugio complaciente

Activado modo automático inconsciente

Choco sin cesar contra el deseo de un Te veo

Cruel vorágine de amor ausente

Y es la vida quien asoma en la ventana

Con un rayo como grito de socorre

 y me levanto advirtiendo la demora

Arrastrando al mismo instante hacia el olvido

qué en verdad venía a buscar:

La hora.


María

 María la mar hecha verbo condicional

Amaría la mar a Maria, pero

Amar a Maria amerita pero.

María la mar, la mar, la mar

no quiere romperse en ninguna orilla

Se aquieta y desborda

En sí misma se ahoga

No puede nadarse, no encuentra la forma.

María al amar, amar, amar

Un paso hacia atrás

Que no sabe hacerlo

Se seca, se inunda, se estanca, se tuerce

Se envuelve y se pierde en el límite ajeno.

María, maría, maría, pero

María al amar, arroyito, charco,

Rocío, gota de aguacero

Maria a la mar amaría, pero

Amar a María amerita pero.


La vida sigue


Puse tan alta la vara

Que al final cualquiera

Pudo cruzarla bailando

menos yo, que fui menguando

En zapatos rojos heredados.

Que alguien pare de aplaudir

No se dan cuenta

Que he perdido ya los pies

Y la cuenta de las vueltas.

Pero no, así es el mundo

Seguirán con las piruetas

Aunque pierda incluso el rumbo

Y el sentido de la fiesta

No es reproche

Solo intento descifrar esto

Que leo

En las líneas de la mano

Del pasado

Que se extiende hasta el fondo

De mi centro

A salvarme sin quitarme lo bailado.


Sobre ser


Ando buscando antídoto para parar

de sobrepensar

me han recetado silencio y respirar...


Primer intento:

Noto entrar despacio el aire cálido 

el pulso sereno en el pecho

donde aún queda un abismo

deformado con tu impacto grabado a fuego


Molestás

Qué hacés saltando ahí en el fondo

cómo te saco

si no sé Ni como entraste

cómo te olvido

qué rendija todavía tengo de curar

qué ventana toca abrir

qué bronca, qué impotencia

cómono te vi venir...

Ando buscando antídoto

para parar

de sobresentir.


Paren, plazo, pido gancho

para mí y para todas mis compas

el problema no es que sienta

es que seamos tantas sintiendo lo mismo

a lo largo y ancho de la historia.


Es peor caer redonda en una trampa ingenuamente

o ser trampa a pecho inflado y negarlo con cinismo?

ir hiriendo a la ligera sin voltearse para ver

ir riendo a costa ajena 

y de lágrimas que brotan por tu inmensa

invalidez ...


Le dijeron a un soldadito de plástico

que era un plomo

y se fue contento sin entender

mientras la olla que le eligieron 

como campo de batalla 

comenzaba a arder


Y aquel fuego menospreciado era de silencios bajo sus pies.


Desencuentro



Volver a tu encuentro

mientras todo se derrumba

dos ausentes

una suerte de estuario

me acurruco

quisiera sentirte hoguera

te acaricio

el vacío sigue intacto

es a mí a quien persigue el claro de luna

cuánto tiempo cabe en un adiós

sin despedida

en un hallar sin búsqueda

quién mintió por vez primera

cómo romper el hechizo

de la voluntad entumecida

el anhelo en vilo

el mandato bien cumplido

de la sangre, de una era

y me entrego

sin recibir a cambio

más que el reflejo

de este desencuentro interno

y la confirmación

de que aguanté, igual que ayer

más de la cuenta.

Causa y efecto



Expansión de la propia esencia

es todo aquello que sembramos

aún si a simple vista creamos

ver brotar no más que ausencia.

El obrar que al viento perdura

se ahoga o causa espesura

en advertirlo yace la cura

o nacerán tan solo flores de penuria.

Aunque escabullirme intente

no apaciguo entre la hierba mi infortunio

solo busco a puño y letra tierra fértil

donde el grito del embrión halle refugio.

Quiero aprender a ser abono y lluvia

extenderme entre el micelio y como sabia

elegir ser monte, selva, madre, nutrición, hogar, abrigo

y nunca tala o catástrofe o plaga

a menos que por árbol tomemos cada miedo silenciado

a no ser que los escombros sean de obtusas estructuras

salvo que lo sea para quien elija hacerse a un lado

quien lea insignificancia donde claramente diga injusticia.

Quimera


Encrucijadas en el alma

como aspas de quimeras

un revolotear de baruletas

que no endulzan

los ojos, la panza, las penas.

El alba anuncia infortunio

ríe un zorzal inocente

reconozco el silencio del vórtice

aunque me desvista un arrullo.

Por la espalda mis espinas se acobardan

quedo a la intemperie

me deshojo sin dar tregua

desabrocho un no tras otro a la deriva

pozo a río tempestuoso

la desdicha.

Hay abrazos que incineran

Solo para recordarme

Que sí puedo renacer

De las cenizas.

Ilusión



Mandaría un beso en el viento

¿habrá mejor manera?

Cerraría los ojos si supiera

gastaría los pies en el cemento hasta alcanzarlo

guardaría mi mejilla hasta mañana cada día

a la espera de un viento nuevo con nuevo beso

buscaría excusas para salir de los quehaceres

a buscarlo.

Quizás una tarde adivine un beso anaranjado

un beso emplumado

uno de menta o de cocú.

A veces arrecia y digo ahí viene

otras, sueño, imagino, creo agarrar

a las apuradas, del soplido, un bolsillero

que pispeo para suavizar los miedos

cuando me pesan la nada, la duda, la rabia

el no puedo.

Pero es siempre la sospecha

la ilusión, la espera sin disimulo

si es que acaso lo inventé

o será tan solo el eco

de aquel beso que, sin previo aviso

yo mandé.

sábado, 1 de noviembre de 2025

Caída

Me arrimo a sus piernas como quién no quiere 
Escondo las uñas, aliso la espalda 
Y que comience la función de mediatarde 
Y el grito interno sordo 

Aguanto, aguanto, aguanto. 

A fuego lento las agujas, 
Y el silencioso parloteo de la nada 
Que me sopla 
(Un aliento amargo) 

Y aguanto, aguanto. 

Que no calle (la mirada esquiva)
Que no llore (el dedo acusador) 
Que calavera no chilla (pero yace) 

Y aguanto. 

Y se atraganta en su propio verbo 
Y regurgita (la mirada esquiva) 
Todo está torcido (y su dedo acusador) 
Y colorín colorado (pero yace)

Y ya no aguanto. 

miércoles, 29 de octubre de 2025

urgencia

Tengo que aprender a llover sin mojar a nadie
Chocar suavemente, una nube sin trueno,
Tengo que inventar un lenguaje propio 
Ilegible, tétrico
De modo que no se entere 
Que la letra no me entierre
Mejor si nada comprenden 
Si hablo de atardeceres, de sombras 
Que digan Habla de alguien 
No habla de nada, delira sola
Así me diluyo en el blanco 
Sin pena ni pausa 
Así me diluvio y me encauso 
Y recorro desnuda los ciclos, los cielos los charcos 
Que pulso en el alma. 

martes, 28 de octubre de 2025

Tiesa

La tarde marca su hora de hálito fétido 

Toca llorar sin fruncir el ceño 

Sin que se mueva un pelo

Que de lo contrario se eriza 

Y la lanza te apunta al centro.

Que baile como le plazca 

Rechine su andar morboso 

Y estate impasible, impávida 

Cual piedra en el mismo averno. 




domingo, 26 de octubre de 2025

Vuelo



He salido.


El murmullo era tal que no atinaba 


a hallar el hilo de la charla. 


Cantan, digo, melopeas susurrosas 


a lo lejos, casi sordas. 


Era el viento sacudiéndose las hojas 


al compás del cielo, con sus idas y sus formas 


y sus vueltas y a destiempo. 


Son campanas sacudiéndose las penas... 


quién pudiera, quién pudiera. 


Hojas, viento, penas, peras, peros, paro. 


Puro parloteo. 


Me deshojo. Soy un ápice instintivo


desesperado, desperezado, despelotado, despetalado. 


Me despétalo y que sí, me quiero. 


Huelo besos rosas en el aire, 


toco dedos al desnudo, me estiro 


y no te alcanzo y no te arranco. 


Salto hacia el vacío y no me aquieto. 


Dentro y fuera de la casa sigue el ruido 


y no me hallo y cuento flores de lapacho. 


Salgo de mí misma, me desvisto


me desvelo, me desviento y, libre, vuelo.

Cambios

 Quisiera confiar en que tengo en las manos

el instrumento preciso

a pesar de lo externo y su bullicio

y de mis pies indecisos

sobre esta tierra cambiante

aunque mude todo y vea más de lo mismo

a cada instante

batallo contra mis prejuicios

y la vil manía de autosabotearme 

lo siento,

Sé que la vida trata de enseñarme

me observo

y cada tanto descubro nuevos mundos que subyacen

que, desde dentro, tiran

y vuelvo a distraerme, confusa

hasta que una voz aliada me sorprende

y despierto del sueño un poco más consciente

y es que solo puedo cambiar lo que de mí depende.

Empático el miedo

 

Lo bueno de vivir en un monoambiente es que no entran los miedos. No caben.

No entran Los. Vienen de a uno. Bueno, dos, pero apretaditos, y ahí ni se les entiende. Se pisan los talones, se les mezclan las ideas, las palabras, y ya ni asustan.

Si entra uno solito, anda con más soltura. Le toca encontrar, igual, un lugar dónde acomodarse. Una silla libre de ventiladores, juguetes o remeras. Que haya recordado levantar los hilos y el vellón al mueble. Que los zapatos no estén sobre la única baldosa libre al pie de la cama. Y que el gato no esté sobre los zapatos, sobre la baldosa.

Aunque si llega a ellos, pasa algo asombroso.

Se da media vuelta y sale, pidiendo disculpas.

Tranquila

Caminar a casa es sencillo 
Nada por qué temer 
Sin prisa o preocupaciones 
Volver, es fácil volver. 
Allá va otra chica, tranqui 
No tiene cara de espanto
Quizás no vea noticias 
O puede no estar al tanto. 
Bueno, queda cerquita 
Vamos, ya estás andando 
Tranquila, respirá un poco 
No tiene que ser tan malo. 
Acá hay que cruzar la calle
Mirar a todos de frente 
Mirá atenta la patente
Ay, viene un señor caminando. 
Tranquila, que no vea el miedo 
Tranquila, no cunda el pánico 
Eso, pensá algún chiste 
Fijate algo lindo al paso.
Una flor, esa nube, el pasto
Una piedra, las huellas de los zapatos
Esas que de pequeña sabías 
Que de gigantes eran, ¿un cuis?, un gato.
Hacete la distraída 
El miedo que no te huela. 
Tranquila, ya falta poco
El monte y llegás al barrio 
Tranquila, es solo una moto
Un chico, no son todos malos. 
Parece que baja el ritmo,
Listo, familia, los amo.
Tranquila, te hiciste fuerte 
Tranquila, no te mataron 
Tranquila, ya estás en casa 
Tranquila, fue solo un susto 
Tras otro y otro, infinito,
Tranquila, estás a salvo. 





Tormenta

Abro paraguas al miedo
que grita a cántaros esta noche
de verano en julio
El frío me cala desde los hubiera hasta los si acaso
No veo la hora
Ca
    i
     go
en otro abismo
                          de quizases
La m a d r u g a d a se alarga
Los Tic y los tac que retumban
El gato gira, se tapa la cara, abre la boca
Lo imito, giro
y me tapo la cara y abro la boca y espero
un grito, un suspiro, un llanto, un sonido,
Y gimen los árboles tras la ventana de mis dudas
Dudo
¿Dudo?
Expurgo grises enquistados
Vuelvo al final de otro vacío itinerante y
rezo
que se haga la luz
se ordene el dseasrte que ha dejado el viento
y la incoherencia ancestral de mis pesares.

pánic escenic

Si estás leyendo o escuchando esto
No te detengas
Acá no hay nada que decir 
Nada que duela
Solo palabras vacías, sin comunicado
Acá no hay rima, ni sangre, 
Acá no hay nadie con la voz temblando 
Andá, seguí tu camino, apurá el paso 
Que todavía me queda algo de tinta en mano 
Y si entro en pánico pensando que me estás mirando 
Tal vez diga algo que no sea en vano 
Y si me brota el alma por entre las manos 
No podré guardar nunca jamás lo derramado 
Así que basta, como decía, pasá de largo 
Pasá de página, de vereda 
Que si te quedás cerca, tal vez me creas... 

Aflorar



Nos volvemos a encontrar 

Agua fecunda 

Que invita a mi ser inmortal

A verterse y a surcar

Por abismos primigenios

De inocente ambular.

Me adentro y suave me elevo

Siento las olas del cielo

Voy desollando silencios

Enarbolando el amor.

Tiemblo, pierdo los estribos

Busco entonces enraizar

Cual germen de tierno trigo

Me dejo al fin acunar.

Mansos brazos de blancura

Tenues brasas engendraron

De agua, viento, tierra y fuego

De alma, aliento, cuerpo y cura

A esta inmensidad que aflora

Como pura travesura. 

Un salvavidas


Quiero aprender a escribir un poema simple y dulce
que me suba a saborear un sueño atardeciente
que suene a zorzal, a lluvia
a corriente
que sostenga mi mochila aun cuando el peso
parezca insignificante

Uno que me libre de la inercia
que me deje acurrucarme a su costado
que me peine suavemente con los dedos
y me acune
cuando todo grite que apure el paso

Que me ayude a ver lo gris en perspectiva
que acaricie hasta el más sórdido de mis aullidos
uno que me haga bailar hasta la risa
que decore los cristales que desbordan
mis pupilas

Que transforme la monotonía en canto

a ver si cae el velo y veo o vuelo
a ver si así disuelvo
esta insípida búsqueda de mí entre las palabras
otra mágica manía de sentirme a salvo.

La maga

La maga, fuerza creativa 
La que juega a tener los pies sobre la tierra 
La arcana, 
Canal de mundos inverosímiles que transmuta en arte 
La que lleva de varita una aguja, una birome o pincel 
La que observa y se pregunta por todo
La que duda y se distrae por nada 
La que busca la enseñanza del ayer
La que se siente arcoíris por dentro y fuera 
La del oro en la cabeza y en las manos,
La de las canas, 
La de los treinta, aunque nadie lo crea. 
La de los mates con yuyos, la de las velas 
La coleccionista de cositas para más tarde 
La que lo para todo por un gato, una flor, una mariposa o un poema 
La del flequillo bajo el infinito, 
La infinita 
Ella...

El infierno y vos

Le han puesto candado a mis voces
Y el miedo tiembla de frío 
Y el frío tiembla de miedo 
Y mi cuerpo tiembla de tanto estar en silencio.

En quién confiar
Si todos miran con cara de grito 
Todos gritan con voz de candado
Y no puedo darte la vida sola.

La espera me apuñala por la espalda 
La mitad de mi alma se adormece 
Tu grito es mi único descanso
Tu llanto es mi único socorro. 

Estoy atada, adormilada y ciega 
Y ahora un angel me entumece el aliento 
Que sea tormenta previa a la calma 
Reza mi último aleteo. 

Pero aterrizo al fin en tus ojos de nube 
Y siento que el infierno supo a poco 
Si mi destino se corona con tu compañía 
Me lanzo enteramente a los brazos de esa dicha.

Polaridad en crudo

No hables, que te vas a llenar de gases.
Catarsis, primera parte.
OK, quirófano, cesárea de emergencia. 
Temblaba de miedo, de nervios, de la discusión de las enfermeras/doctoras que insultaban a la que me mandó a sala dilatante sin que se escucharan los latidos del bebé. Los pinchazos en la espalda. Las contracciones. El dolor. La incomodidad de la camilla, los brazos atados, el frío, la mente. Ay, encima ya le corté. La voz de la doctora. Los sacudones desesperantes. Mis gemidos, incesantes gemidos. El anestesista ayudando a que puedan sacar el bebé. Los moretones en mi pecho, de sus manos apretando con fuerza. Doctora, ¿se siente bien? Silla de ruedas saliendo del quirófano con la doctora en ella. Llanto de bebé. Mi amor. No hables. ¿Le cosés vos? Más sacudones. 
Mi bebé por el pasillo, en brazos del progenitor. Ojitos abiertos. Amor de mi vida. Los sentires de extremo a extremo, de polo a polo. 
La camilla, el suero, la sonda, el cuerpo dormido, el dolor en el pecho, en el vientre, en el alma. El globo pinchado del parto cuidado cual película de Disney. Que la placenta, que el corte tardío del cordón, que su sangre, que ni me lo mostraron al nacer, que pariremos con placer, que el contacto cuerpo a cuerpo. 
Lo más importante en mi vida, tendido sobre un regazo de jean con olor a humedad, sin poder sostener la cabecita todavía llena de pedacitos de mí, moviendo por primera vez su cuerpito semi estirado, mientras trataban de sacarle una foto.
El recuerdo más cargado de emociones del blanco al negro. Quizás, la primera vez que lo haya odiado. Para la segunda vez no faltó demasiado. 

Un segundo

Un abismo, un puente
La distancia entre la vida y la muerte
En un segundo todo cambia
O queda igual
Un latido
Un parpadear 
Un clic
Un enviar 
Un niño en el balcón 
Una voz que no se escucha 
Un susurro
Un gritar 


La memoria es un segundo que se repite. La memoria es un segundo que se olvida.
Un segundo es un susurro. Un segundo es un grito. Un segundo es la voz que no se escucha.
En un segundo, el tiempo se detiene. En un segundo, el tiempo se acelera.


- Un latido del corazón
- Un parpadeo 
- Un suspiro profundo
- Un clic en el botón
- Un disparo con la cámara
- Un golpe de martillo
- Un choque de objetos
- Un rayo de luz 
- Un sonido que se escucha en la distancia
- Un pensamiento que cruza la mente
- Un recuerdo 
- Un sentimiento 
- Un cambio de opinión
- Un momento de inspiración
- Un destello de creatividad
- Un instante de conexión 
- Un momento de reflexión 

Pero nunca fue solo un segundo.

Volver

Amalgama de alivio y pena 
De color a recién parido 
De memorias sabor a usado 
De húmedo intento de resurrección
Al nido vaciado.
Inventarse un nuevo dios
O invocar al preexistente
Con la fuerza suficiente de llevar
Tu miedo, tu vergüenza y culpa
Y sentir como si flotara
Y sostiene tu vida y la vida que depende 
Y pende de tu seno.
Encomendarse 
Y que sea el remiende 
A paso de leche, de hamaca 
Y saberse a salvo. 
Que la misma sangre sigue intacta 
Y la herencia apremia y enamora 
Confiar en la canción sabida 
En la vasta blancura a colorearse. 

Nueve lunas

Nueve lunas de maternidad
De materni dar 
De mater nidar 
Desde mi vientre tejiendo-te 
Entre hilos de sueños 
Desde el dar-te (a) luz entre sombra y victoria
Desde el florecer en las cenizas de quien fui 
Y el germinar de mi ser nido 
Que se alza al son de un tambor que llama a la vida en canciones de no cuna 
A mis brazos y a mi pecho como río 
Sin orillas 
De territorio en disputa 
Y vos, mi bandera 
Estandarte y laberinto donde me pierdo y encuentro. 
Nueve lunas de naufragio, de silencios
De ser testigo y puente en la magia de la danza 
De las estaciones 
De mi ser como el eco de una nota que se apaga 
Pero aun resuena
De un amor que crece a la par tuya 
Y un latido que se enciende solo con mirarte. 

Volver a caminar

Camino descalza sobre retazos de lo que fui
Intento no mirar abajo, no mirar atrás
Pero sí, miré, miré y miré y volví a caer 
Siempre al borde de mí misma nunca pude sentirme a salvo
Más asustan las migajas que el vacío 
Más la causa de la pena que la pausa 
¿Dónde habré de dar el paso exacto? 
Tan oscura es la certeza 
Tan lejana
Solo quiero andar sin nudos enredándome la calma ...


dar a luz

No me imaginaba dando a luz hasta que llegó el momento de hacerlo,
Lunas y lunas de incertidumbre, de expectativas, de miedos,
No imaginaba el dolor que implicaría,
Tampoco el amor tan inmenso. 
No imaginaba dándome a luz
Hasta que llegó el momento de hacerlo.
Lunas y Lunas de senticiertos, 
De experiencias, de abrazar miedos,
No imaginaba el dar que implicaría,
Tampoco el amor tan intenso.

sábado, 25 de octubre de 2025

a mí

Vacilo en soltarte, sombra 
balanza 
entre ramas y silencios 
sin risas ni rodeos, te aparto 
soy
un arcoíris incoloro, una luz apagada 
hueles
a flores tristes
esto es un adiós. 

Inoportuna

La pillé en el acto 
sembrando pesares e injuria 
la vi desovar bajo mi piel 
y ya era tarde.
Pero vi su rostro,
conocí su voz  
y si acaso vuelve (volverá) 
sabré detectarla a tiempo.

Coincidencias

Capturar alineaciones 
Percibir alienaciones 
Astros, pájaros, señales
Sortilegios otoñales 
De sol y dulces mandarinas, 
de feriados nacionales
Solo imágenes tardías 
Incoloras 
Surreales 
Con aires de recreo 
Creo, canto, salto y vuelo 
Sigo oníricos rituales 
Y abro alas hacia el cielo. 

Yo me mí

Me escribo
Me leo
Me tacho 
Me subrayo 
Me resalto 
Me borro
Me corrijo
Me rimo 
Me resumo 
Me estropeo 
Me rayo
Me releo 
Y no me entiendo
Y no me veo 

Y me reescribo. 

chica lunar

Yo no soy el sol
Déjenme menguar

nota mental

Vos hacé magia. Sos magia.
Temblá todo lo que quieras pero no lo escondas.

el menor de los males

Hay cosas que se van a quedar, aunque no quiera. 
Hay cosas que encontrarán la mejor forma de quedarse. 
Hay cosas que aun quedan grabadas. 
Hay cosas que elegimos que se queden, aunque se hayan ido. 
Hay cosas lindas resultado de las cosas que queremos que se vayan. 
A veces toca morir, porque es el menor de los males. Callar, guardar la máxima distancia posible, aunque sea mínima. 
Vivenciar el caos y la calma, el tornado junto al arcoíris. 
Y eso está bien. 
Aunque sintamos que no. 
Aceptar que a veces no puedo decir no acepto. 

Trascendencia

Crecimos 
Nos extendimos bajo la cáscara y renacimos 
Una y otra vez,
Vimos la luz al final del túnel 
Fuimos la luz
Y hoy somos trascendencia
Somos enlace
Entre lo vivido y el nuevo mundo 
Que requiere de tu mano y de la mía 
Para restaurar su faz en agonía.
Unamos las manos en son de paz 
Pintemos un nuevo lienzo en armonía 
Que en este cuadro nadie queda fuera 
Y en él todas somos artistas.
Purifiquemos las aguas que dan vida 
Arranquemos las raíces de los miedos 
Con amor y más amor afuera y dentro
Solo así podremos continuar el juego. 
Equilibrio, ilusión y magia
Aquí gana es quien se reconoce igual y así se entrega al abismo de la esencia 
tan divina, tan humana.
Navegantes del ahora Este el tiempo 
De integrar todas las piezas del puzzle interno 
De enlazarnos como Magas de la Tierra 
De latir el mismo pulso y de hablar la misma lengua 
De elevarnos por sobre los juicios 
Y los moldes que arbitrarios se impusieron 
Rebelarnos, revelarnos a luz plena 
En un solo sentir sincrónico 
Cada cual, su grano de arena
Trascendiendo desde la presencia auténtica 
A una autogeneración enérgica. 

Caminante

Caminante, eres camino
Ven, te invito a explorar(te) en la magia del presente infinito
A sobrevolar el mundo que creías conocido 
A descubrir un nuevo vuelo
A re-conocer-te el fuego desde el centro de tu centro 
Del polvo vienes y vuelves, de las estrellas 
Millares y una
Efímera, eterna.
Salta, suelta, déjate llevar, déjate sembrar 
Siéntete brillar
Que a luz haz venido a dar-te
Dilo, y que sea
El misterio sueña con que lo hagas realidad, 
Fluye 
Que hay un nuevo ser bajo tu vieja piel
Y Otro desenlace en la luz al final del túnel. 

día de Sol

Después de la tormenta interna 
Nos nace un sol intenso
Con la fuerza vital necesaria 
Para volvernos a dar a luz
Como verbo hecho viento,
 libres
Imagino y siembro, una nueva vida 
Un nuevo cuerpo, canal, 
frontera.
Mientras la magia de mis cambios embellece 
cada paso, cada 
 encuentro 
En lealtad, pureza
Incondicional, valiente, 
Me entrego, al encantacierto del presente 
Entera, humana, luz
 tormenta 
y flor naciente. 

Autoexistente

Encontrar el control
En el centro 
A contra corriente
Curiosa-mente 
En cuentos
En-cantos
Encarnar lo cierto 
Correr 
De lo que corroe 
Colmarse de calma
Cambiar el clima
Caminar al compás del cosmos 
Quitar cadenas al corazón conquistado 
Anclarse en la claridad
Crear-se 
Y creerse.

Semilla



Una voz como brote de esperanza

una promesa como germen de conciencia 

a modo de purga o de placenta 

proyección de tal vez y todavías.

Desde un nido en el que no se cabe

y que cobija, pero abarca y ahorca

cómo duele salir a la luz y cómo duele darla

aturde más que cualquier grito sostener el silencio

Ensimismada, niega hacer de la gota de sudor su religión

del yo supremo su final 

de las esquirlas de la fe su rezo

y solo nace y brota y puja 

una semilla, una burbuja de mañana

en el secreto es portadora de lo nuevo

es protectora de la vida 

en las entrañas.

adolescencia

Mi nombre es María y quizás debas acercarte, acostumbro a hablar al cielo y a escribir en voz baja. Si reviso el abismo, aunque revuelva, busque y me rebusque como en un cajón sin fondo el otro lado de la media que quiero usar, no encuentro el recuerdo. Vivo en un puente improvisado como aquel, sustentado de una ventana a otra, suspendido a eones sobre un angosto e infinito río. A mi izquierda, qué paisaje fúnebre, oscuro, foto digna de ser quemada en un montículo sin ceremonias ni cuentos. Y a mi otra mano, la primavera alistando el plumaje. Pero estoy en medio. Entre paredes desordenadas, libros desordenados, ropa desordenada, collares, cajas, un espejo y un gato, también desordenados. En libertad condicional, con el punto rojo en la frente. No toques, no mires, no hables, no corras, no calles, María, no calles. Desde su trono me advierte. Su casa, sus puertas, sus hilos, sus telas de araña, su mugre, sus ácaros, sus pelusas. No toques, no limpies, no. Me mira, me pide ayuda, truenan sus ojos y mis brazos no llegan. Nos distancia una pared desmedida, inasomable por encima o por los lados. Pared de silencios, amontonados como ladrillos desparejos, una muralla gris sin agujeros. Y yo sigo en medio. 

la fuerza

¿Qué bestia cerril es ésta cuyo enfrentamiento es hazaña de tan pocos?
Pesadilla del esclavo,
Tormento del moribundo,
Cuento de hadas del insensato.
Hay quienes pasan sus vidas huyendo de ella,
 hay quienes son consumidos por luchar en su contra,
hay quienes han descubierto en sus fauces un abismo liberador, un portal hacia el vasto empíreo.

la mansión de dios

La vida; una fiesta sorpresa. Tacho La, escribo -mi- por cariño a susceptibilidades encandiladas. Llevo un tramo con esto de des-disfrazarme, y cada día vuelvo pasar los dedos por mis bordes para ver si siento la puntita de otra máscara. No, no es tan fácil. A veces uno no se da cuenta, u olvida sacarse los guantes y no siente nada. Cree verse al espejo y lo que mira es un cuadro. Cree acercarse al cielo, pero desde dentro de un castillo amurallado. A veces cuesta, otras no tanto. Si, claro, la máscara ajena la ve cualquiera (cualquiera que quiera verla). Pero es más fácil. Aunque fijarse en ella ayuda menos que intentar ocultar las nuestras, e incluyo menos que escondernos tras ellas. He aquí el pupo de la cosa.  Animarse es la cuestión. Llenarse de ánimo, de ánima, de movimiento, de alma, de aire, de inspiración divina. Y que se sacudan los miedos, y que vuele lo viejo. Temblar y ver surgir la ventana de lo nuevo y lo verdadero. Hay algo en nosotros que sigue intacto. Nada real puede ser amenazado. Cuando lo recordemos sobrarán los escudos y las quimeras, los castillos y los templos, los disfraces y también
la fiesta.

.
.
.
Lo que no cabe, desborda
Lo que ha de llegar, encontrará su modo
Lo que es sigue siendo, aunque pretenda ocultarlo
Lo irreal es transmutado por el fuego sagrado
Pierdo el equilibrio
Tiemblo
Caigo
Me descubro y Veo el cielo
Aunque mi mundo parezca de cabeza
(es sólo el inicio)
Todo se está acomodando

Delirios en un cuaderno de historia

El tiempo puede pasar rápido o lento, y ésto se manifiesta en los períodos históricos.
Cronos, a tiempo, temprano, tarde, algún día, un segundo, y cuarto, un milenio.
Quimeras. Re a li d a d.
Quedate quieto un poco, che. Ahora, por favor, movete. Aunque no sé qué estás contando. Seis pares de dibujitos cóncavos que nada tienen que ver con lo que está pasando. Te vas a marear, haceme caso. Te vas a quedar sin mi, yo te lo aviso.
Acronías, diacronías, sincronías, sintonías, sinfonías.
 Cuándo. Ayer. Había una vez. Burbujas de detergente.
 Sólo veo a eso que llamas pasado amontonándose a mi par, sin saber dónde termina o empieza cada cual. Se ensancha, engorda y esto que soy Y que está siendo, lo que apenas viene y se está yendo, es lo que le da vida, razón de ser, masa, volumen, diámetro, apotema, listo. Sos, fuiste, serás. Si serás...
Este pensamiento que cae pausado y se acomoda entre el cuadrado y la línea. Este amor, este mate amargo que se enfría, el querer descansar y salir corriendo. La renuncia y los adioses, el papel del chupetin y el boleto del colectivo de la semana pasada en el bolsillo, pasados por agua y giros. Pero al fin, sigue siendo ahora. Contemporáneo, como la danza. Cuando así lo quiero, o cuando menos lo espero, de golpe, de un susto. Me toca la espalda, doy vuelta y no está. Dibujo las líneas de la fuga...
Acontecimientos, coyunturas, estructuras. "Todo el tiempo dependemos del tiempo" lo dijo el profe. Y también dijo "no importa, y listo". Rupturas, continuidades, transiciones. Línea del ... un par de papelitos cortados en rebanadas. Entendiendo el oy tan yeno de haller. Un elefante se columpiaba sobre la tela de una araña, como veía que resistía, fueron a ... (fueron?)

Todo en vano

Oh, Tupang, si yo gozara el don de la palabra verdadera..."
Si el fruto de mis venas se asemejara tan solo a la sombra del eco del alumbramiento de tus manantiales, sospecho,
que sobrarían las formas y su desencanto las reduciría a este vasto hálito que me abrasa y me trashuma ahuyentándolas,
y la sangre de esta pluma correría en vano
y las líneas de esta historia serían viento y sombra al poeta que hendido en sus abismos clama ¡Oh, Tupang!

chau

A mis humildes 29 (que de humildes no tienen nada; ellos, más bien se creen 2 y a la vez 290) se pusieron por fin de acuerdo la niña y la anciana que me habitan.
Y me mostraron esta sencilla cosa: que más amo la vida y más vivo el amor cuando menos te tengo en mente.
Y es que bastó mirarte para que alzaras vuelo entre los árboles y bastó nombrarte para que te esfumes.
Si tanto he de abrir mis alas para darte nada,
si mis ansias de abrazarte te atormentan y mis sombras te encandilan,
sabré callar y fingiré olvidarte. Y aunque me seas amalgama de quimeras, mis entrañas te sabrán presente.

Sufren

Hay tanto que hoy podría escribir... las palabras se pasean y desfilan con vestidos de gala. Son visiones e imágenes lejanas como nubes, que van cambiando conforme las empuja el viento, hasta que de pronto se fueron. Se han ido y ya no están. Y el recuerdo que queda de ellas se desfigura. Y a la nube, que al principio tenía forma de girasol, vi perder uno a uno sus pétalos, marchitar y morir.
A veces me visitan a los gritos, otras, se me acercan de puntitas; a veces un fragmento coherente y ordenado, prolijo, planchado y perfumado. De vez en cuando es una palabra que desenvuelvo y trae consigo un sin fin de sentimientos. Pero es siempre así, se dibujan a sí mismas dentro de un compás y un ritmo, como si las conociera de memoria o ni les importara. Entonces no me queda otra que disponer mis manos a esa voluntad que se encarga de hacer el resto. Y solo escribo.
Oí, creo, de personas que sufren lo mismo.
(Sufren, dije?)
Qué palabra...
Sufrimiento:
- paciencia, conformidad, tolerancia.
- padecimiento, dolor, pena.
- sentir físicamente un daño, una enfermedad, un castigo,
- sentir un daño moral.
- sostener, resistir aguantar, tolerar, permitir, consentir.
- contenerse, reprimirse...

hartAtack

Atacaso hartístico en medio de la nada; quizás en el momento justo, o en el menos apropiado. En la mitad de medio capítulo, en medio, siempre en medio. El conjunto de sonidos fónicos entre las depresiones sucesivas de la emisión de la voz de mi conciencia, sebilínicamente (posiblemente) y sin dar paso a temblequeos, comienza a tomar el control. Y agarra mi mano que agarra la tinta que se agarra al primer producto obtenido de las fibras de la celulosa que visibiliza, y me adentro en una símil holganza, hipnotizada. Déjome transpirar por substancias hipodérmicas aparentemente abstractas. Así, como bajo mando de una histeria propiamente dicha, hocicando entre tanto y tanto con hojarascas, musgo y nudos. Holmiada frente a los cuadrados que de a montones se llenan tan sin mi consciente consentimiento.
Hombreo conmigo misma, de par a par, y como siempre o como nunca, me dejo vencer y me dejo ganar. Me acaricio con una suerte de consuelo de alguien distantemente cercano y me inundo de homófonos silencios. Pienso en la palabra Honestidad y en cuantas veces pensé hoy en ella, y en aquella vez y aquella en que fue mi aliada en el secreto, mi testigo y confidente en esta confluente frontera. Punto de partida, sacada de puntas.
Donde todo comienza a tomar forma (aunque aún veo los hombres como árboles y las pinturas desde fuera de la pieza) donde todo va tomando color, sentido, y esas cosas que las cosas toman. Donde un libro ya no es sólo un libro ni mi voy solo una voz. Y nada es lo que parece o nada es aquí lo que es. Y esa gota que rebasa todos los vasos.
Redepente no se trata de nadie más que de quien estoy. Estar o no estar es la cuestión. Ya ni se trata de encontrar el objeto en cualquier parte, ni de explicitar la continua aparición de similitudes, discrepancias y coincidencias extrapoladas apropósitamente. Qué sindéresis. Síncopa sincera. Simpleza silvestre. Simbolismos simpáticos. Síndrome de simpósios.
Y la dialéctica continúa su curso saliéndose, como siempre, de las líneas punteadas.
Tic, tac, otra vez sueño, Tic, tac, otra vez jueves, Tic, tac, otra vez las doce, en medio, siempre en medio, Tac, guardapolvos Tic, al carruaje, o al bondi, lo que aparezca primero.

Pared de caramelos

Se dibujan siluetas, se dibujan rostros, brazos, cabezas.
Se dibujan sombras, figuras grises, tornasoladas. Según la luz, según el sol, según si están, si van, si ya se han ido.
Pared de cristal, frontera, punto de llegada y partida. Pared de las luces y las voces, Pared de reflejos y ruidos.
Pared de cristal, confidente.
Se dibujan siluetas, formas, figuras.
Se dibujan brazos, cabezas, pero no sonrisas, no.
Sea de día, tarde o noche, sea de madrugada, siempre es la misma historia.
Se dibujan hombros, se dibujan gotas de agua, de lluvia, de humedad. Se dibujan gorros y sombreros y paraguas, pero no sonrisas.
¡No las escondas! No, Pared de cristal, Caramelos de menta, no las escondas, no me prives. No me ocultes.
Tan dadoras de vida, de aliento, de sosiego y paz, alimento. Tan colores de primavera. No deberías, no deberías.
Habré de cruzarla y abrazarlas.
No hay impedimentos.
... pared de caramelos
Ahora lo entiendo.
Cara a cara, luz de tarde,
Siluetas, brazos, cabezas, paraguas, rostros, pero no sonrisas ...

Anoche

Me acosté hacia el Este, me quité las vendas, revisé el abismo, encendí un poema y me eché a reír.

Pasos

Paso a paso, el alma
a pies descalzos,
Saboreo la tierra mientras vuelvo a conocerme.
Desandar lo andado y dejar atrás lo que nunca he sido,
Caminar lo ido y dejar de andar dónde no supe ser,
No puedo,
Pero me abandono a la eternidad de este instante.
Y si el alma canta me tiño en colores
Verdes y naranjas
aunque si la luna las mareas llama
Yo me abrazo en flores
De silencio
Y sanan las raíces, sangran,
Y la tierra emana las memorias
Y me siento en todo
Y ya no soy la misma, ya todo ha cambiado.
Pasa otro segundo, siento que me elevo,
Ya no toco el suelo,
Arriba,
Me evaporo y ya no me ves,
La que solía ser se ha ido.

Luna llena

emociones a flor de piel,
la loba emerge
y la niña buena es un recuerdo de antaño.
A su lumbre, las sombras son más reales y las luces, tenues.
Ya no hay nada que negar, los disfraces sobran,
toda máscara ha caído
como las hojas
Y es éste otro ciclo
y es ésta otra voz,
La voz que desde dentro (re)clama
la hora
Su hora.
Y ha llegado

Somos

La tierra no nos pertenece,
sí nosotros a ella
Tierra somos,
polvo
y también estrellas,
el agua, el aire, el sol
y el fuego que nos arde dentro.
Somos
la narración hecha historia,
el sueño ignorado,
la luz que nos guía
y, también, tiniebla.
Desnudos, desacostumbrados,
desnormalizados, desadormecidos.
Desarraigados
y más allá de todo lo que creamos ser
Tierra somos
Plenitud y Abismo.
Amalgama de lo des-conocido y lo des-cubierto.
inherencia jugando a la vida
voz fecunda rumbo al unísono.

Ideas y vueltas

Tuve una idea,
al parecer, clara;
la imaginé y comencé a tejerla.
Los hilos hicieron lo suyo ...
pasaron las horas
y en la mitad de la nada misma
descubrí
que hubo un error de cálculo al inicio de la ecuación.
Sin querer o queriendo y sin saber
tejí un personaje que no era el que quería ser.
No hay vuelta atrás.
Pero siempre hay una luz al final del túnel.
Logré destejer algunos hilos en un sencillo estirón
Y varios otros tuve que cortar,
por los nudos (por lo sano).
 Para encontrarme, una vez más,
con la amigable sonrisa de las infinitas posibilidades,
una madeja,
Y la hoja en blanco.

ArteSana

Es mágica,
se sienta y teje
Teje por horas
Teje por olas
De mares de ensueño
Efímeros cielos
Y tiernos recuerdos
Por mundos alternos
Canta por dentro
En todo se siente
Enlaza y desteje
Marañas y el tiempo
La abraza en silencio
La arrulla, la mece
Artesana y florece.

Siento tanto...

Siento la nostalgia entre los surcos de tu boca,
siento a la angustia arder en tus pulmones,
siento el hastío bajo ese vestido de encaje rojo
y la desdicha de tu risa cizañera.
No me arrepiento de abrirte los cerrojos,
de deshojarte y desarmarte de ilusiones.
No me equivoco al traducirte los suspiros
ni los despojos que tu torbellino deja.
Causas estragos en silencio mientras las espinas te desgarran por dentro,
buscas refugio a campo abierto pero
a brazos cerrados
y en secreto.
Siento también que mis uñas dejan de respirar si las pinto. Y me pinto por fuera solo cuando me reconozco gris dentro.
Para sanar hay que empezar por abrir los otros ojos...

floreSeré

Creerás haberme arrancado de raíz
Pero mi simiente está en el viento
Gira entre flores de guayubira.
Jurarás poder olvidarme
Y bastará salir de las nubes para verte en mi espesura, perdida.
Me sentirás crepitando, un corazón de timbó en el pecho y te parecerán cientos
Y la miel te sabrá por siempre a mis cantos.
No hallarás salida más que en la tierra hundir los dedos e implorar volverte lluvia para extirparme de tus pesadillas y verme florecer de nuevo.

era yo

Y la estrella dijo que fugaz
Era yo
Que me sentía caer
Aunque fulgía

El suspiro

Grito del corazón sediento,
big bang del Si, quiero
el suspiro, "amén" ante el panadero hecho deseos
suspiro, tercer punto anunciando el veredicto
suspiro, migaja guía del enamorado compulsivo
suspiro, un guiño entre paréntesis
suspiro, epopeya del cobarde
suspiro, flor del hastío
suspiro, hálito orgásmico previo a la muerte
suspiro, muerte súbita de las ilusiones.

Entrevista

Nombre:
La Mar, hecha verbo condicional.

Edad:
Indescifrable. Cuando el verbo dijo Sea, yo
rimaba con su esencia.

Un color que me identifica o me motiva:
El de la intersección entre mi disimulo y las
urracas que anidan en mis hoyuelos.

Música preferida:
El rubor monótono del arcoíris áurico en mi
costado más húmedo.

Libro predilecto:
El que escribo en la contracara del anhelo
de escurrirme entre el degradé del horizonte.

Yuyo preferido en el mate:
El terciopelo de mis párpados abiertos al
despiste intergaláctico.

Un pájaro que me guste:
El que viene a ronronear mientras acaricio
los silencios del ocaso.

Creo:
En el caleidoscopio azucarado de mis
hechizos infantiles.

Un sueño recurrente:
Sueño que soy el sueño de un picaflor
que, sonámbulo, vuela bajo cascadas de insomnios otoñales.

Un lugar que me guste:
Hay un caminito lila, cruzando la esquina
de los cosquilleos.

Mi mayor miedo:
Encerrarme en vórtices de peceras de
no puedo por desconocerme etérea.

Un dato curioso sobre mí:
Tengo por costumbre ovillar abismos insignificantes
para tejer elixires de vida eterna.

Aus e n t e

nimio intento de mirada gacha
pulsos ahogados de luna en ásperos recodos
hubiera bastado el destierro o el olvido
pero atada al tobillo arrastro la verborrágica ausencia
charcos borrascosos pies pasos saltos
un vahído disonante
diez retratos desteñidos sepia grises
cien gargantas abismales sin consuelo
mas no más interrogantes bajo la alfombra
otro adiós en el reflejo

Brotes



De mis manos, manantiales

brotan sueños de hilván y organza

de los mares empíreos vienen

deslizándose entre ávidas murallas

entre velos, entre espinas

entre esquinas afiladas.

De mis senos, hontanares

brotan sueños de mañanas

alegórica manía de habitar es la esperanza

casi ilógica y enérgica acaricia

con sus dedos de melaza.

Del mañana nada brota

Impune y mística ultranza

aunque hoy sueñe, espere, anhele

del misterio es la palabra.

Acá el invierno por las paredes se cuela

ahora, el mate, un gato y otro

acá yo misma y mis manos somos

pero el hilo está en la rueca.

La poesía, para mí...

Es como la punta de un témpano que se asoma como evidencia de universos subyacentes o, como señal de alerta.
Es un cardumen de voces que naufragan,
La escalera a lo no dicho,
El estambre en la flor de Literatura,
El ritmo de los inconformes,
El abrigo de los puntos suspensivos;
El caballo que monta la utopía,
Y el postre de las últimas cenas.
Es mi asana favorito
y el color que mejor me queda y que más uso (va con todo).

Cómo...

A veces
quisiera escuchar la voz de mi yo verdadero y no de quien llora usando mis lágrimas
Veo destellos de ella hasta en los cielos más nublados
Se escabulle por entre las letras
Respira en mi oído y me eriza la calma
Cómo escapar de los monstruos que no habitan bajo la cama
Cómo vendar las heridas que no sé desde dónde sangran...

Distancia

De noche y agua está mi boca llena
Ríos de tu nombre, espasmos de tu ausencia
Manos frías que no abrazan ni sostienen,
Labios que no claman, que no callan, que no llegan.
De oscuras luces viste la inocencia
Aguardando el dulce arrullo de la alondra
Mientras tejo otra mentira que me aquiete
Tu nombre es arquetipo en cada cosa.
De tanto en tanto te traigo a la memoria
A que me cantes la razón de tus adioses
Y de esta calma que aún te nombra y que aún me Hiere
Sin comprender que no hallarte es la victoria.

Salvataje

Escribo porque aún no he hallado el modo
de encadenarme a la tierra e impedir su agonía,
escribo porque, por lo pronto, he de aferrarme a mí misma
quizás así sobreviva.
Escribo porque es lo más alto que me sale el grito
y el beso más dulce,
escribo porque de algún modo he de honrar las penas, lo amado, la vida.
Escribo, y es mi forma de latir, de resucitarme
Inhalo prosa, exhalo abismos
Inhalo versos, exhalo alivio.
Escribo para abrir compuertas, remendar los puentes y cerrar los ciclos.
Escribo para descifrarme, para conversarme, para responderme,
Escribo y, aunque parezca poco, me es vital saber
que aun cuento conmigo.

El pantano

Me llama con húmedos dedos
A andar por pasillos pisoteados de barro
Vacío a mano alzada sobre lienzo herrumbrado de antaño.
 Las letras me escupen su infamia, danzan desnudas, van marchitando
emerge otro enfermo hálito de sangre que no llega al manto.
Vientre en carcomidos sinsabores que desgarran
Melodías sin acordes, solo el viento
El pantano que no cede,
y a lo lejos, la abstinencia revolcándose en la alfombra.
Entre témperas y líneas sin secar, el tiempo, que no duerme
Y gota a gota la nostalgia
se disfraza y baila el vals de medianoche
en la penuria de un quizás a todo ancho.
El espejo sin dejar de verme, sin lograr reconocerse
Y nada cambia
Tantas veces le alcancé la misma mano y vuelve a huir
 bajo la misma sombra.

Homo homini lupus

Me experimento como sujeto de deseos,
voluntad externa, manifiesta
mi propio cuerpo (un fenómeno)
es todo voluntad objetivada
Como lo es la naturaleza,
toda lucha por la vida, voluntad, ciega y perpetua
desear, puro desear, por tanto, ausencia y pena,
dolor de todo desear. Oscilo
entre el deseo y el hastío, en este mundo
(el peor de los posibles)
Y me abrazo al arte como escape
de esta voluntad de vida y su deseo,
busco lo común y permanente
y en su soledad me olvido de mí misma
y me reencuentro
siento el dolor de toda vida
en cuanto uno. Al fin, me niego
(voluntad de vivir, manifestada)
Y es mi propio yo quién se aniquila para deshacerse en nada.

Saber saber



De qué sirve saber 

si no para saborear la vida 

para quien busca saber 

la verdad es una utopía.

El sistema asfixia 

es un estrecho círculo 

de engranajes ilógicos

no sé a dónde corro

con tanto pensar

si el problema está acá y tan hondo. 

Más que cualquier verdad

conocerme es, primero, el fin.

Cómo librarme del anonimato general

sin dejar de ser real

sin volver a caer en sentirme sola. 

Bienvenido sea el proceso

serán saltos de un estadio a otro

entre la angustia 

que me atrae y me repele

del vacío al abismo ignoto

y será salto, riesgo

completa inseguridad humana 

a la fe que todo lo trueca 

en absoluta y perfecta calma

la aceptación de aquello incomprensible 

que con desesperación se anhela 

Saberme uno en lo divino y la verdad 

para existir y saber 

que existo.

Niebla



Esta vez la evasión es del adentro

y aunque hay tanto sucediendo 

nada rima 

y aunque hay tanto sacudiendo 

nada esbozo 

porque hay tanto por hacer 

y si les abro las ventanas a las penas 

se van volando las letras 

y quién habrá de encerrarlas 

entre barrotes dormidos 

porque quizá yo no pueda 

ando ocupada, abstraída

Encerrada, rumiando

como líneas entre nubes 

como ramas en el viento 

como excusas que no pegan 

como niebla, ajena al tiempo.

Flor de poema

Si la poesía fuera flor
Sería de un marrón rojizo
De tierra y sangre sus versos
De amor y penas su aroma.
Crecería por doquier
Y andaríamos los poetas
Con las narices y las bocas
Coloradas y embriagados
Y a cada beso una polvareda
Y con cada abrazo un jardín.
Como abejas y abejorros
Desde el cielo a la colmena
Nos veríamos y sabríamos
Rastro es ese de poema.
Y no habría seca ni diluvio que la dañe
Y no habría mano que la arranque
Pues, los poetas
Amaríamos sus raíces y sus pétalos
y los de más se alejarían
tendrían alergia
y el mal gusto mostrarían a la legua.

Siesta y despertar

Se me da, últimamente, 
Pedir un poema prestado 
Un chispazo, un dame fuego 
Y funciona, 
Me enciendo, me quemo
Me abraso 
Revivo, y me leo 
Solo para volver a verme desde dentro 
Siempre me pasó esto
De entenderme post poema 
Dejando brillar la rima 
La resonancia 
La interna danza cambiante al viento 
Sentir, lo siento 
Arder y elevarme hasta confundir mi aliento 
Con la nada, el todo 
Ser este momento 
Y mientras la vida se me duerme al lado 
Siento que despierto. 

martes, 30 de enero de 2024

Ha(s)iendo

 

Me di cuenta en estos días

que tejido y embarazo me han llevado

más o menos a lo mismo,

a observarme y a sentirme

entre luces y entre sombras.

Puntada a puntada, patada a patada,

Al abandono imperativo al verdadero Aquí y Ahora.

Al reposo obligatorio. Al sentir profundo.

Porque sino me pierdo (entre los puntos).

Y porque no puedo evitar perderme en este nuevo mundo.

Se detiene todo y solo juego a imaginar

la danza que me inunda

la panza, 

el alma.

Y cuento las vueltas y cuento los días,

Semanas y, mientras, 

sigue su curso la vida.

Y basta que me desenfoque un solo instante

Para que me inquiete algún interrogante

O la sensación odiosa de que tal vez, solo tal vez, 

debería estar

ha(s)iendo

otra cosa.

martes, 23 de enero de 2024

La revolución. (Pero todo muy normal por acá)

 

Cinco meses de vida y ya me revolucionó por completo.

Nueve de diez mujeres con las que hablé, me contaron sobre cómo vivieron los síntomas durante sus gestaciones. Algunas la pasaron mal durante los primeros tres meses, otras durante todo el embarazo, otras con recreos disfrutables. Algunas con mucho padecimiento, al nivel Su-frí, chamiga. Y las menos, sintieron menos. Como si nada, como si no estuvieran gestando, más allá de los movimientos propios de las criaturas, hablamos de síntomas. Y de todas, dos declararon que se encontraban radiantes y llenas de energía y vitalidad como nunca. Cada mujer es un mundo. Y en cada una, cada embarazo es un universo aparte.

Por acá, comencé con una especie de golpe de calor o un bajón de presión, o eso creía, mientras esperaba el colectivo para volver a casa a la salida del trabajo. Antes de eso ya había sentido unas nauseas terribles a causa de un pañal usado que alguien había tirado en el basurero de la biblioteca. Hasta ahí no parecía algo tan descabellado pensar que aquel aroma y aquella sensación térmica hubieran surtido tales efectos. Salvo que los malestares siguieron durante una semana. Y que una mañana cualquiera, de la nada, despertara aborreciendo el mate.

O vamos al médico, o hacemos un test.

Y dio positivo.

Y fuimos al médico. Y de la pantalla escuché el sonido más escuchable de todos y vi la cosita más ilusionadora de todas. Y vi piernitas y brazos chiquititos, y algo como ojitos como de alien, como de hormiga. Amor y lágrimas de quécosamáshermosaporfavor. Y no sé cuál de los corazones latía con más entusiasmo.

Y ya no pude comer ensaladas. Y ya no pude tomar infusiones. Ni café, ni té, ni mate cocido, ni mate, ni tere, ni nada, mamu. Yogur. De vainilla y solamente de una marca. Y fideos, coditos. Un alfajorcito de vez en cuando. Un sandwichito de pan de miga y jamón y queso y mucha mayonesa, y juguito de limón, dos litros. Y nada de galletitas; pan blanco. Y olvídate de la ropa de siempre. Que nada me toque la panza que, aunque ni tengo todavía, me aprietan todos los elásticos. Y alejame por favor el jabón de tocador, y cambiemos de pasta dental, y esperá que salga de la casa para que prendas la cocina, y perfumate lejos y… Y sueño, mucho sueño, y más sueño. Y ganas de llorar por todo.

Así, hasta los cinco meses. Aunque fue menguando desde los tres.

Ahora ya no quiero saber nada del yogur y pude volver a incorporar todo, excepto el mate. Y algunas lecturas. Como la astrología. Leíste bien.

Esto lo voy a escribir rápido y sin detallar porque me sigue dando nauseas de solo pensarlo. Meses antes de que comience todo, había comenzado unos talleres de astrología, tzolkin maya y numerología. Tuve que dejar todo, al bebé no le gusta.

Lo que más me sorprendió es que a quienes se lo comenté, les pareció de lo más natural y me respondieron siempre diciendo cosas como Es que ellos son más sensibles, todo lo que consumimos tiene un efecto en nosotros, todo es energía, se re entiende, etc., etc. Todo muy normal ja, ja. Y qué te voy a decir. Algo similar me pasó cuando compartí un video de Juancho, uno de los lagartos que habita y ronda nuestro patio, en el corredor de la casa y comiendo la comida del gato. En el video preguntaba a modo de broma, qué alimento balanceado me recomendaban para darle. Y una gran cantidad de personas respondió con ideas como cáscaras de frutas y verduras, las sobras del mediodía, huesos, etc. Y yo, bueno, si, todo eso le damos, pero era pa que se sorprendan y rieran conmigo, ¡ja! Todo muy normal.

Sigo sufriendo el calor, y mucho, y sueño en igual medida. Me dijeron que algo similar viven algunas en la menopausia. Las hormonas, dicen. Y todo muy normal.

 Pero de pronto el vientremoto y todo pasa a último plano.

lunes, 22 de enero de 2024

Entre signos de interrogación

He aquí el detrás de escena, nada más y nada menos. Qué escena, cuál sea, cuál fuera. Un espacio de aire, de suspiros, de gemidos, resoplidos. Aires que sobran. Para recuperar los que falten. Que por eso escribo. Por desahogo, por respiro, por latido, por calma, por búsqueda y reencuentro. Porque siempre hay un proceso en el que ando nadando, buceando o naufragando.

Hoy, con cinco meses en la Dulce espera. Revolucionada. Desenterrando preguntas, desempolvando miedos, descubriendo esperanzas. Con apenas fuerzas para hacer lo mínimamente cotidiano, levantarme, comer, bañarme. En la lucha interna de ideales, estructuras, deberes, demandas, mandatos, y lo que simplemente es más allá de todo. Y con una fortaleza y un amor que explotan y burbujean cada que surge el terremoto en el vientre, el vientremoto. Se estira, salta, baila, qué hace, y no sé, nada. Yo solo rio y sonrío. Y me invade un algo que aun no puedo poner en palabras.

Y más allá de mí, la otra cara de la vida real, en su dulce espera, de mí, de que sea yo quién se alumbre. Los hilos, los libros, la gente, las cuentas. El mundo que sigue su curso a pesar de mí.

 Y qué si ni peluches ni palabras llegan a ningún puerto, ni al papel, ni a la pantalla. Y qué si la única fuerza y gana que me surge se concentra en mi vientre que fascinantemente nutre y crea y crece por primera vez. Universo vientrecéntrico. Giro en torno a sentires más internos que nunca, somáticos, oníricos, más intensos que nunca. En la indescriptible soledad de la inmensidad que me habita y me desborda y que no cabe en las letras ni en el monoambiente. Como yo en la ropa. Y qué si ya no quepo en ningún lado. Me reinvento.

Y toca dibujar un nuevo mundo, con nuevos bordes, con nuevos ojos, colores.

Y qué si hoy solo sirvo para amar (me).

 

Encontré en mi galería la imagen descargada, quizás de Facebook, de ese fragmento de Begoña Abad, y me tocó el alma.

Paró el mundo

Y me bajé.

Mi panza baila desde el alba.

 

 


Poema de cuna

 Un canto contarte, un cuento te canto Con sol consolar mi pesar, tu llanto Sana que sana, suena que suena Cae suave una risa, una lágrim...