Sería de un marrón rojizo
De tierra y sangre sus versos
De amor y penas su aroma.
Crecería por doquier
Y andaríamos los poetas
Con las narices y las bocas
Coloradas y embriagados
Y a cada beso una polvareda
Y con cada abrazo un jardín.
Como abejas y abejorros
Desde el cielo a la colmena
Nos veríamos y sabríamos
Rastro es ese de poema.
Y no habría seca ni diluvio que la dañe
Y no habría mano que la arranque
Pues, los poetas
Amaríamos sus raíces y sus pétalos
y los de más se alejarían
tendrían alergia
y el mal gusto mostrarían a la legua.
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