lunes, 6 de abril de 2026

Poema de cuna

 Un canto contarte, un cuento te canto

Con sol consolar mi pesar, tu llanto

Sana que sana, suena que suena

Cae suave una risa, una lágrima vuela.

Otro abrazo de algodón, un besito cosquillero

Que nos saque de la cuna y nos lleve de paseo

A volar entre colores, con palomas y chicharras

Sembrar calma paso a paso desde los pies hasta el cielo.

Que nos preste su sombrero algún hongo veraniego

Para andar por la vereda de la mano y sin apuro

Nombraremos cada cosa que te guste y que te asombre

Mientras para mí el milagro es admirar tu ser tan puro.

Cuando me suelte los dedos, pediré como deseo

Que le duren la inocencia, la salud y la alegría

Que sepa creer, que sepa soñar, que sepa abrirse al juego para caminar

A la vida, listos, ¡ya!

Mi pequeño mundo entero.


Un parpadeo

 Despertar con el roce de tu aroma

Y una manito tan ajena a vos todavía tendido

con medio cuerpo sobre el mío

Y mi pierna bajo tu pierna bajo la mía.

Sonreír mil veces a pesar de haber

descansado mal y poco, felizmente torcida

pero bien acompañada por el resto de la vida.

Levantarnos a tu orden, siempre a upa porque aún puedo

Cantar en jitanjáforas y bailar, bailar

al son de las botellas que robaste a la abuela

y elegiste hacer rebotar en el suelo.

Contar todo lo que veas, cuato, tino, nee, dos

Elegir siempre buñuelos de banana y avena

Prometo regalarte, si me tocan, pasas de uvas

Besarte, apapacharte tanto, tanto como pueda.

Aprovechemos la plaza un ratito, ahora

Mientras el barrio duerme la siesta

Perdoname el tobogán, el miedo, es tan alto, lo siento, me cuesta soltarte

(Esa palabra me asusta en cualquier contexto).

Verte correr agarrando mi mano

Tan fuerte como tus ganas de ir tras los niños que están llegando

Pero son grandes y de todas maneras el cielo

Anuncia la hora de refugiarse adentro.

Volver al tierno roce del viento en mi vientre

A tu mano entre mis pezones todavía húmedos

Como tu boca que antes de alejarse, me muerde.

Instante en que el placer toca su polo opuesto en un parpadeo y todo se detiene.

Quién adivinaría semejante calma mientras parece gritar la lluvia

Y pensar que casi me alegra que la tormenta sea solo afuera

Y así, volver a la cama y ser manta, ser arrullo y nido,

Y saber que no existe mejor lugar en el mundo

Y sentir que la vida tiene, al fin, sentido.


Hecho con amor

 A veces la trama puede sonar tan repetitivamente cambiante

Contradictoriamente gris flúor

Un arcoíris incoloro, una efervescente calma

La urdimbre se teje con hilos de costumbre y magia.

Intento entonces bordar el relato con tu risa, tus hoyuelos

retazos de cosquilla entre marañas

Hilo palabras que rimen con el milagro de tu existencia

Trenzo con tu inocencia los flecos de mi alma.

Tuve que aprender a tejer flores en los puntos suspensivos

A salirme del contorno de la urgencia, con crayones

Desatar mil nudos entre los recuerdos y, con ellos

ovillar nuevas canciones.

Así y todo busco darte la mejor de mis versiones

Con hilachas, lentejuelas

Verso y besos de botones.

Bien quisiera que no falte demasiado

 para que mi devoción sea evidente

Que este amor que brota así, tejido a mano

 te cobije y acompañe eternamente.


Puerto seguro

 Si un deseo solo se me concediera

Por tan dadivoso aflorar, pediría

En afable reciprocidad, sobre tu rostro

la perenne caricia de la vida.

Si las suelas donde supiste acunarte hablaran

Con perfume tildarían tu memoria

Como tiñen de colores los recodos

Donde el eco de tu voz posó su sombra.

Como cálido regazo en los inviernos

Son tus ojos que cobijan mil olvidos

A tu puerto migraré sin miedo alguno

Cuando el único remedio –adentro- sea el exilio.


Naufragio


Otra luna llena de delirios y vaivenes

Intento avanzar, pero me hundo

Y en lo profundo vuelvo a sentirme a salvo.

Sin timón, sin rumbo, sin nada que me ancle

tu hoguera no es más que un vil recuerdo distante

De patrones inconclusos

De silencios menguantes, de abstinencias

Madrugada sin sobornos

Sin tu piel exigiéndome certezas.

Naufrago a orillas de un adiós ni siquiera prohibido

Alguien se comió las migas, o se habrán volado

Y no sé hacia dónde ir para volver a mí misma

Ni si quiero hacerlo

tengo el pulso encogido y el deseo empolvado.

Hace tanto ya de mi partida

Que los trozos aprendieron a quererse

Pero aun guardo esperanzas de que un faro

Se divise entre la bruma y

La tierra me afirme entre sus brazos.


Espejismo

 Dicen que todo es reflejo

Como es arriba, afuera es

Arde en mí el eco de un interrogante eterno

Veo, veo, ¿qué ves?

Seré yo quien se nubla, quien se atormenta

O será la lluvia quien me ve caer

Seré tal vez la consigna, la noble incógnita

A quien lee el libro abierto, también

Seré la elegía o el canto errante

Seré el puño erguido o seré el puñal

Seré la impotencia o el desenfreno

Seré quien se gira para no ver

La plaza mareada, la motosierra

El muro añejado en que estampan repudio

El monte violado, lo enfermo del río

El morbo en la risa del jefe de turno.

El derecho ignorado, el deber torcido

El plato asustado, la oveja que apuesta

Al lobo que afirma o, tal vez, advierte

Que va a terminar con la indigencia.

El lapacho ingenuo decorando el barrio

La doña de abajo, sin vida y memoria

El néctar que nutre al niño dormido

o acaso otro grito vacío en la historia.


Otro abrazo pendiente

 Tengo que intentarlo un día de sol

En que lo hayas besado tanto

Que yo haya sentido a través de su risa

Que me amabas también un poco.

Una mañana serena, de termo vaciado

De comida lista frizada, de postre de yapa

De barrio en silencio, de siesta en horario.

Pero no hoy, que el gris se escurre por las esquinas

Y que todo te parece mal y roto y húmedo

Sobre todo yo, y nada es suficiente

Para que el espacio te abrume menos.

Quisiera tanto vendarte la herida

Que ató los brazos que no te alcanzaron

Para que me alcancen a mí

Pero que sí llegaron hasta él

De donde me cuelgo con todas mis fuerzas

Y, aunque lo sostengo, es él quien me mantiene en pie.

Rezo por que un día nuestras manos resbalen de su punto límite y se extiendan

más allá del punto límite, su nombre,

Y se deshaga ese vacío que supimos cultivar

Y decorar con disimulo en cada fiesta.


Perdida

 Buceo abstraída el laberinto de cristal

En cada arista un nuevo túnel

Que me absorbe y me somete

Al sensual encantamiento

Acaricio por inercia el muro estriado

Bañado en titulares que curiosamente oscilan

Del terror al auto ayuda

De una cara conocida

A un eslogan desbordante de mentiras

Un embudo a ningún lado

Mas persigo las migajas con hambruna

Los tentáculos son míos

Cómo suelto este artilugio complaciente

Activado modo automático inconsciente

Choco sin cesar contra el deseo de un Te veo

Cruel vorágine de amor ausente

Y es la vida quien asoma en la ventana

Con un rayo como grito de socorre

 y me levanto advirtiendo la demora

Arrastrando al mismo instante hacia el olvido

qué en verdad venía a buscar:

La hora.


María

 María la mar hecha verbo condicional

Amaría la mar a Maria, pero

Amar a Maria amerita pero.

María la mar, la mar, la mar

no quiere romperse en ninguna orilla

Se aquieta y desborda

En sí misma se ahoga

No puede nadarse, no encuentra la forma.

María al amar, amar, amar

Un paso hacia atrás

Que no sabe hacerlo

Se seca, se inunda, se estanca, se tuerce

Se envuelve y se pierde en el límite ajeno.

María, maría, maría, pero

María al amar, arroyito, charco,

Rocío, gota de aguacero

Maria a la mar amaría, pero

Amar a María amerita pero.


La vida sigue


Puse tan alta la vara

Que al final cualquiera

Pudo cruzarla bailando

menos yo, que fui menguando

En zapatos rojos heredados.

Que alguien pare de aplaudir

No se dan cuenta

Que he perdido ya los pies

Y la cuenta de las vueltas.

Pero no, así es el mundo

Seguirán con las piruetas

Aunque pierda incluso el rumbo

Y el sentido de la fiesta

No es reproche

Solo intento descifrar esto

Que leo

En las líneas de la mano

Del pasado

Que se extiende hasta el fondo

De mi centro

A salvarme sin quitarme lo bailado.


Sobre ser


Ando buscando antídoto para parar

de sobrepensar

me han recetado silencio y respirar...


Primer intento:

Noto entrar despacio el aire cálido 

el pulso sereno en el pecho

donde aún queda un abismo

deformado con tu impacto grabado a fuego


Molestás

Qué hacés saltando ahí en el fondo

cómo te saco

si no sé Ni como entraste

cómo te olvido

qué rendija todavía tengo de curar

qué ventana toca abrir

qué bronca, qué impotencia

cómono te vi venir...

Ando buscando antídoto

para parar

de sobresentir.


Paren, plazo, pido gancho

para mí y para todas mis compas

el problema no es que sienta

es que seamos tantas sintiendo lo mismo

a lo largo y ancho de la historia.


Es peor caer redonda en una trampa ingenuamente

o ser trampa a pecho inflado y negarlo con cinismo?

ir hiriendo a la ligera sin voltearse para ver

ir riendo a costa ajena 

y de lágrimas que brotan por tu inmensa

invalidez ...


Le dijeron a un soldadito de plástico

que era un plomo

y se fue contento sin entender

mientras la olla que le eligieron 

como campo de batalla 

comenzaba a arder


Y aquel fuego menospreciado era de silencios bajo sus pies.


Desencuentro



Volver a tu encuentro

mientras todo se derrumba

dos ausentes

una suerte de estuario

me acurruco

quisiera sentirte hoguera

te acaricio

el vacío sigue intacto

es a mí a quien persigue el claro de luna

cuánto tiempo cabe en un adiós

sin despedida

en un hallar sin búsqueda

quién mintió por vez primera

cómo romper el hechizo

de la voluntad entumecida

el anhelo en vilo

el mandato bien cumplido

de la sangre, de una era

y me entrego

sin recibir a cambio

más que el reflejo

de este desencuentro interno

y la confirmación

de que aguanté, igual que ayer

más de la cuenta.

Causa y efecto



Expansión de la propia esencia

es todo aquello que sembramos

aún si a simple vista creamos

ver brotar no más que ausencia.

El obrar que al viento perdura

se ahoga o causa espesura

en advertirlo yace la cura

o nacerán tan solo flores de penuria.

Aunque escabullirme intente

no apaciguo entre la hierba mi infortunio

solo busco a puño y letra tierra fértil

donde el grito del embrión halle refugio.

Quiero aprender a ser abono y lluvia

extenderme entre el micelio y como sabia

elegir ser monte, selva, madre, nutrición, hogar, abrigo

y nunca tala o catástrofe o plaga

a menos que por árbol tomemos cada miedo silenciado

a no ser que los escombros sean de obtusas estructuras

salvo que lo sea para quien elija hacerse a un lado

quien lea insignificancia donde claramente diga injusticia.

Quimera


Encrucijadas en el alma

como aspas de quimeras

un revolotear de baruletas

que no endulzan

los ojos, la panza, las penas.

El alba anuncia infortunio

ríe un zorzal inocente

reconozco el silencio del vórtice

aunque me desvista un arrullo.

Por la espalda mis espinas se acobardan

quedo a la intemperie

me deshojo sin dar tregua

desabrocho un no tras otro a la deriva

pozo a río tempestuoso

la desdicha.

Hay abrazos que incineran

Solo para recordarme

Que sí puedo renacer

De las cenizas.

Ilusión



Mandaría un beso en el viento

¿habrá mejor manera?

Cerraría los ojos si supiera

gastaría los pies en el cemento hasta alcanzarlo

guardaría mi mejilla hasta mañana cada día

a la espera de un viento nuevo con nuevo beso

buscaría excusas para salir de los quehaceres

a buscarlo.

Quizás una tarde adivine un beso anaranjado

un beso emplumado

uno de menta o de cocú.

A veces arrecia y digo ahí viene

otras, sueño, imagino, creo agarrar

a las apuradas, del soplido, un bolsillero

que pispeo para suavizar los miedos

cuando me pesan la nada, la duda, la rabia

el no puedo.

Pero es siempre la sospecha

la ilusión, la espera sin disimulo

si es que acaso lo inventé

o será tan solo el eco

de aquel beso que, sin previo aviso

yo mandé.

Poema de cuna

 Un canto contarte, un cuento te canto Con sol consolar mi pesar, tu llanto Sana que sana, suena que suena Cae suave una risa, una lágrim...