Tengo que intentarlo un día de sol
En que lo hayas besado tanto
Que yo haya sentido a través de su risa
Que me amabas también un poco.
Una mañana serena, de termo vaciado
De comida lista frizada, de postre de yapa
De barrio en silencio, de siesta en horario.
Pero no hoy, que el gris se escurre por las esquinas
Y que todo te parece mal y roto y húmedo
Sobre todo yo, y nada es suficiente
Para que el espacio te abrume menos.
Quisiera tanto vendarte la herida
Que ató los brazos que no te alcanzaron
Para que me alcancen a mí
Pero que sí llegaron hasta él
De donde me cuelgo con todas mis fuerzas
Y, aunque lo sostengo, es él quien me mantiene en pie.
Rezo por que un día nuestras manos resbalen de su punto límite y se extiendan
más allá del punto límite, su nombre,
Y se deshaga ese vacío que supimos cultivar
Y decorar con disimulo en cada fiesta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario