Otra luna llena de delirios y vaivenes
Intento avanzar, pero me hundo
Y en lo profundo vuelvo a sentirme a salvo.
Sin timón, sin rumbo, sin nada que me ancle
tu hoguera no es más que un vil recuerdo distante
De patrones inconclusos
De silencios menguantes, de abstinencias
Madrugada sin sobornos
Sin tu piel exigiéndome certezas.
Naufrago a orillas de un adiós ni siquiera prohibido
Alguien se comió las migas, o se habrán volado
Y no sé hacia dónde ir para volver a mí misma
Ni si quiero hacerlo
tengo el pulso encogido y el deseo empolvado.
Hace tanto ya de mi partida
Que los trozos aprendieron a quererse
Pero aun guardo esperanzas de que un faro
Se divise entre la bruma y
La tierra me afirme entre sus brazos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario