Mandaría un beso en el viento
¿habrá mejor manera?
Cerraría los ojos si supiera
gastaría los pies en el cemento hasta alcanzarlo
guardaría mi mejilla hasta mañana cada día
a la espera de un viento nuevo con nuevo beso
buscaría excusas para salir de los quehaceres
a buscarlo.
Quizás una tarde adivine un beso anaranjado
un beso emplumado
uno de menta o de cocú.
A veces arrecia y digo ahí viene
otras, sueño, imagino, creo agarrar
a las apuradas, del soplido, un bolsillero
que pispeo para suavizar los miedos
cuando me pesan la nada, la duda, la rabia
el no puedo.
Pero es siempre la sospecha
la ilusión, la espera sin disimulo
si es que acaso lo inventé
o será tan solo el eco
de aquel beso que, sin previo aviso
yo mandé.
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