como aspas de quimeras
un revolotear de baruletas
que no endulzan
los ojos, la panza, las penas.
El alba anuncia infortunio
ríe un zorzal inocente
reconozco el silencio del vórtice
aunque me desvista un arrullo.
Por la espalda mis espinas se acobardan
quedo a la intemperie
me deshojo sin dar tregua
desabrocho un no tras otro a la deriva
pozo a río tempestuoso
la desdicha.
Hay abrazos que incineran
Solo para recordarme
Que sí puedo renacer
De las cenizas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario