Nos volvemos a encontrar
Agua fecunda
Que invita a mi ser inmortal
A verterse y a surcar
Por abismos primigenios
De inocente ambular.
Me adentro y suave me elevo
Siento las olas del cielo
Voy desollando silencios
Enarbolando el amor.
Tiemblo, pierdo los estribos
Busco entonces enraizar
Cual germen de tierno trigo
Me dejo al fin acunar.
Mansos brazos de blancura
Tenues brasas engendraron
De agua, viento, tierra y fuego
De alma, aliento, cuerpo y cura
A esta inmensidad que aflora
Como pura travesura.
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