A andar por pasillos pisoteados de barro
Vacío a mano alzada sobre lienzo herrumbrado de antaño.
Las letras me escupen su infamia, danzan desnudas, van marchitando
emerge otro enfermo hálito de sangre que no llega al manto.
Vientre en carcomidos sinsabores que desgarran
Melodías sin acordes, solo el viento
El pantano que no cede,
y a lo lejos, la abstinencia revolcándose en la alfombra.
Entre témperas y líneas sin secar, el tiempo, que no duerme
Y gota a gota la nostalgia
se disfraza y baila el vals de medianoche
en la penuria de un quizás a todo ancho.
El espejo sin dejar de verme, sin lograr reconocerse
Y nada cambia
Tantas veces le alcancé la misma mano y vuelve a huir
bajo la misma sombra.
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