Y me mostraron esta sencilla cosa: que más amo la vida y más vivo el amor cuando menos te tengo en mente.
Y es que bastó mirarte para que alzaras vuelo entre los árboles y bastó nombrarte para que te esfumes.
Si tanto he de abrir mis alas para darte nada,
si mis ansias de abrazarte te atormentan y mis sombras te encandilan,
sabré callar y fingiré olvidarte. Y aunque me seas amalgama de quimeras, mis entrañas te sabrán presente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario