He salido.
El murmullo era tal que no atinaba
a hallar el hilo de la charla.
Cantan, digo, melopeas susurrosas
a lo lejos, casi sordas.
Era el viento sacudiéndose las hojas
al compás del cielo, con sus idas y sus formas
y sus vueltas y a destiempo.
Son campanas sacudiéndose las penas...
quién pudiera, quién pudiera.
Hojas, viento, penas, peras, peros, paro.
Puro parloteo.
Me deshojo. Soy un ápice instintivo
desesperado, desperezado, despelotado, despetalado.
Me despétalo y que sí, me quiero.
Huelo besos rosas en el aire,
toco dedos al desnudo, me estiro
y no te alcanzo y no te arranco.
Salto hacia el vacío y no me aquieto.
Dentro y fuera de la casa sigue el ruido
y no me hallo y cuento flores de lapacho.
Salgo de mí misma, me desvisto
me desvelo, me desviento y, libre, vuelo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario